
Desde tiempos remotos, en las culturas antiguas se hablaba de la felicidad. Allí se inició su búsqueda, pero muchos no sabemos qué es la felicidad, motivo por el cual emprendemos recorridos para tratar de alcanzarla. Al plantearnos qué es la felicidad, descubrimos diversas apreciaciones, conceptos y teorías sobre ella. Hoy existe una diversidad de libros, discursos o métodos; las personas, en su afán de llegar a ella, transitan diversos caminos.
En la antigua Grecia, grandes personajes dedicaron tiempo a conocer y saber más sobre la felicidad. Platón definió la felicidad como “el equilibrio entre las partes del alma”. Sócrates decía que la felicidad es un “estado de imperturbabilidad”. Pitágoras, contemporáneo de Lao Tse, decía que la mayor felicidad del hombre es su propia realización a través de reflexiones filosóficas.
Hay quienes creen que la felicidad se logra cuando uno aprende a tener una actitud de renuncia al confort o a los placeres; otros creen que esto se logra teniendo un despertar espiritual. Ahora analicemos la diferencia entre “felicidad” y “bienestar o estar bien”. Cuando uno se encuentra en este estado, se siente bien y satisfecho de la vida, mientras que la felicidad es la sensación que nosotros alcanzamos; experimentamos intenso placer o la sensación de alegría y dicha absoluta. Pero este estado no es duradero; esta sensación es efímera y pasajera y se desvanece, hasta volver a experimentar, en otro momento o tiempo, una alegría nueva ante otro acontecimiento. Por ende, podemos darnos cuenta de que el ser humano tiene momentos de felicidad a lo largo de su vida y tránsito por este mundo.
A terapia acuden personas que refieren su deseo de ser felices, y pocos se preguntan o saben: ¿con qué?, ¿cómo serían felices? o ¿qué los haría felices? En esta búsqueda, no tomamos en cuenta lo realmente importante: que somos nosotros mismos. Pretendemos llegar a ser felices sin primero conocernos, sin tomar contacto real con nosotros mismos. Como decía Fritz Perls: “El hombre moderno vive en un estado de vitalidad mediocre, sabe poco acerca de lo que es vivir. Vaga sin sentido, sin saber en realidad lo que quiere y, por lo tanto, completamente incapaz de poder averiguar cómo conseguirlo; se aproxima a la aventura de vivir sin excitación ni gusto”.
Tal parece que el ser humano hubiese perdido la capacidad y la espontaneidad de sentir y expresarse en forma directa. En este avance por descubrir nuestro entendimiento de los mecanismos fisiológicos y psicológicos, pareciera que hubiésemos abandonado nuestro autoconocimiento en beneficio de nuestros propios intereses.
Así como existen diversas formas de percibir el mundo y tomar contacto con lo que nos rodea, así también existen diversas formas de ser feliz. Por ello, Desmond Morris plantea en su libro La naturaleza de la felicidad que conocer la verdadera felicidad nos ayuda a alcanzarla.
AUTOR: LIC. THAMARA MARTEL MIRAVAL