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Perspectivas del Impacto del Mundo Futuro en el Hombre

En un principio el hombre se enfrentó a la naturaleza como un elemento más de ella, sujeto  y sometido a sus cambios.  Fue cazador, recolector y pescador   desde el punto de su subsistencia. Sobrevivió en la medida de sus habilidades primarias. En la que quizás el ensayo y el error predominaron

Hay quienes afirman que la especie humana como la conocemos ahora es sólo una raza de “homínidos” y que hubo otras que perecieron o se extinguieron, como les sucedió a los mal llamados “Lagartos terribles” que poblaron la tierra durante casi ochenta millones de años y que no pudieron adaptarse a los cambios que sufrió el planeta, o al gran asteroide que impactó con el mismo  o algún cataclismo desconocido que afectó considerablemente  a estos animales

Por esa raza de “homínidos” cuyo predecesor pudo ser, “el Australopitecus Prometeus” o “Lucy” dejo de ser usufructuador pasivo de la naturaleza y con miras a su supervivencia  se convirtió en transformador.

Los recursos transformados estuvieron centrados inicialmente en el Poder Natural, es decir, el agua, el viento, la fuerza animal, el músculo humano y el fuego.

Posteriormente se empleó la energía creada, el sol, el gas, el petróleo, el vapor, la electricidad y el poder nuclear Estos sectores han generado a su vez un conjunto de triadas. Por ejemplo en cuanto a los recursos estratégicas, en un inicio fue la materia prima, luego predominó el capital financiero y actualmente es el conocimiento específicamente en ciencia y tecnología. Lo que genera así mismo una necesidad de aplicación y desarrollo de conductas y habilidades en ciencia y tecnología, estas aplicaciones conllevaron en su esencia y trabajo tres formas de metodología. En un inicio primó el sentido común, “el ensayo y error”, la experiencia”, luego “la experimentación” y el Empirismo”, actualmente las condiciones exigen, la teoría abstracta, las modelos y las simulaciones, lo que implica el uso de la  teoría de las decisiones, el análisis de sistemas y la Planificación estructurada.

Esto ha llevado a una gran revolución en nuestra era, “la tecnología intelectual”, cuyos antecesores fueron la tecnología mecánica y las manualidades en sus inicios. Es decir, el fin del determinismo y el desarrollo de la incertidumbre, como la dinámica caótica construccionista. Se ha pasado de una sociedad productora de Bienes a una sociedad de servicios, con un desarrollo de enfoques, perspectivas y actitudes globalizantes.

Pero, la pregunta en esta vertiginosa y efímera era, es ¿Cuál es el impacto de este ritmo en la conducta del sorprendido Homo Sapíens?
1. No sólo los hombres de ciencia.-

Aunque las proposiciones de Anaxágoras, Empoédocles, Anaximandro, Tales o Heráclito nos resultan hoy descabelladas y hasta absurdas, en las búsqueda de un principio originario que llamaron agua, aire, tierra o fuego o la combinación de todos, para determinar la esencia originaria de las cosas, este esfuerzo valió la pena. Fue un esfuerzo racional, presocrático, primitivo, por dejar de lado las explicaciones místico, religiosas, que veían en Zeus, Apolo, Baco la explicación de la razón de ser del hombre y su entorno a pesar de que este Olimpo antropoformizado cumplió con el deseo de comprensión del Universo en Mundo helénico. Aunque mi opinión personal es que no se lo tomaron tan en serio.

Sin embargo, han sido siempre los poetas, las artistas, los liberados, “los soñadores”, quienes se han adelantado a concebir y proponer realidades que muchas veces los hombres de ciencia no han podido establecer por las limitaciones del modelo elegido.

En otras ocasiones, estos han seguido sus huellas, al hacer realidad, estos idealismos “sueños”, “profecías” que estos visualizaban y plasmaban en sus obras, mientras sus contemporáneos veían con cierto pánico sus alucinadas propuestas.   Algunas sólo han quedado en eso. Esperando quizás quien las operacionalice o las haga realidad…

Quien mira detenidamente los bocetos de Leonardo Da Vince, no deja de quedarse sorprendido. Vemos máquinas de guerra, aeroplanos, helicópteros, submarinos, mísiles no muy distantes de sus concepciones actuales. La mayoría vio cosas extrañas  y hasta apocalípticas que surgían de sus manos, imposibles de realizar llamándolo como “imposible”. Pero el tiempo y los adelantos tecnológicos le dieron la razón convirtiendo en común lo que tenía un carácter original y hasta desquiciado, para su época…

Otro caso, digno de señalar es Julio Verne, con sus novelas de aventuras y de anticipación. Este nos aperturó un mundo de fantasía tenebrosa que preferimos dejarla en el terreno del desvarió o lo  excéntrico al no poder comprenderla en sus orígenes.

El viaje a la luna, el submarino atómico “Nautilius”, que llenaron de emoción nuestra infancia fueron concebidos en un mundo escéptico incapaz, aún de poder comprender los terrenos y realidades que la tecnología y el poder creativo del hombre podían alcanzar.

Y así, han desfilado “sospechosamente” por nuestra historia una serie de nombres como Wells, Huxley, Skinner, Asimov, Poe, Sagan, Orwell, Bradbury. Visionarios que en un instante se les tomó como creadores de las más peculiares fantasías y que el devenir han tornado posibles y factuales, lo que en su momento se negó o no se quiso creer.

Muchos de estos escritores eran hombres de ciencia o escritores de élite, diversión de imaginativos y solitarios.

Toda esta corriente literaria se le mal denominó “Ciencia Ficción” con un tono peyorativo de exclusión a los terrenos de lo real. Hoy, le  denominamos con mas justeza “Relatos de Anticipación”.

Estos Visionarios iban adelantándose a lo que después el “Homo faber” pudo virtualizar con su ciencia, prolongando la mano del hombre, convirtiéndola primero en mecánica y finalmente en cibernética.
2. La rápida historia.-

Los últimos cincuenta años del hombre han sido lo más acelerados de toda su historia sobre la tierra.

Estos años han cambiado su sentido de lo permanente en algo efímero y cambiante móvil y diferente cada día desde el fuego, a la electricidad y a la energía atómica en un camino longitudinal ascendente que lo denominamos el progreso tecnológico de la sociedad post industrial.

Estos cambios han dado un vuelco al comportamiento humano. Es la primera vez en la historia en que las obras han cambiado al creador, hasta el extremo de atraparlo y someterlo a una cultura de dependencia tecnológica de la  que quizás no podremos salir. Abuchamos las catastróficas aplicaciones de la ciencia; pero ya no podemos prescindir de ella. No son responsables los científicos, sino los políticos que usan de mala manera lo descubierto.

Las comodidades que nos tiene acostumbrados la tecnología nos fascina. Podemos tener etapas de alejamiento en una isla, los más paradisíacos y alejados de la tierra; pero luego de unos días empezamos a extrañar nuestras “comodidades” tecnológicas.

Por otro lado, lo efímero es una especie de hongo que se expande muy rápidamente, hasta el extremo de atacar al propio conocimiento, los conocimientos actualmente en ciencia o tecnología no tienen una validez mayor a tres años como afirman las especialistas de la UNESCO.

La relación que hay entre los países que llamaremos poseedores de tecnología y aquellos que no la poseemos, en los países productores que sólo sirven para proporcionar insumos, mientras otros generan cambios y usufructo con los productos que producimos, hasta que esos productos puedan ser sustituidos por otros de menos costos de igual potencial o mayor capacidad de rendimiento, y nos encontramos con que no sabemos que hacer con ellos, porque ellos son la garantía de nuestra supervivencia.

Desde el caucho a la fibra ionizada de vidrio, han pasado muchas décadas, pero este tiempo ha sido un camino sembrado de desencantos de promesas, de apogeos y caídas de miseria y riqueza, en una suerte de frívola fiesta, que al acabar, todos lamentamos. Pero que también olvidamos, lamentablemente olvidamos.

Los psicólogos no hemos visto la historia, los psicólogos no hemos visto el contexto, por mirar las habilidades y las aptitudes, por ver lo particular y sesgarlo. La historia es conducta, confluencia de conductas que mueven los elementos que fueron creados y establecidos por quienes hacen historia, es decir, todos nosotros y aquellos que nos antecedieron. Porque la historia es la sucesión dialéctica de interrelaciones humanas y sus creaciones. La historia es el gran intento del hombre por sobrevivir y adaptarse. Pero también, es el intento por trascender y transformar la naturaleza.

La historia, como un relato sucesivo de hechos, como muchas veces nos la muestran en los textos escolares o un conjunto de acontecimientos, es una burda exposición aséptica no real y pictórica que como un museo nos muestra, pero no nos explica o interrelaciona nada de lo sucedido. Es por eso también que, las técnicas de los museos han cambiado, en un intento para que hablen los restos, y los demás los entiendan.

La historia lineal, que nos muestran las enciclopedias o los textos escolares, con su cuota de chovinismo, no han hecho nada para comprender el devenir del hombre, por el contrario, nos han dejado en una esfera memorística de hechos y fechas en las que los personajes han sobresalido en torno a las simpatías del historiador. En la historia que conocemos pocas han sido las veces en las que se han tomado los diferentes variables de los hechos y su realidad. Las razones o motivos siempre han sido, elementos justificatorios del hecho en función de los que han detentado el poder.

En el Perú desde la incursión de los españoles, no hemos tenido una historia propia y real. Ha sido un cuento trágico de triunfos y pompas, escritos por extraños y hechos para extraños. La mayor de las veces ignorando razones y sucesos, motivos y causas, de los verdaderos actores. La historia es dialéctica.

Pongamos en nuestro tiempo actual y entenderemos la razón. Se dirán de aquí a cien años los sucesos que vemos y sentimos en nuestra patria o sólo se mostrará lo presentable, lo que no malogre la imagen nacional o los hechos importantes, ignorando y por lo tanto, castrando el resto. Se dirá quizás que tal presidente subió al poder, pero no se dirá las artimañas, estratagemas que hizo para llegar al mismo; los sufrimientos y avatares de quienes vivimos esta época en una especie de censura generalizada que el tiempo borra y el presente desfigura. Aquí me viene a la memoria el famoso “Ministerio de la información” creado por la fantasía Orweliana en “1984”. Para una persona del tercer mundo es difícil comprender el futuro. Primeramente porque los vivimos como un hecho de sorpresas fantásticas, que después anhelamos y porque vemos que la realidad que vivimos no cambia y la tan movida idea de bienestar futuro no llega, buscando en un éxodo implacable la ilusión de la gran orbe y sus mejores condiciones de vida.    Un hombre sin historia es un amnésico, un pueblo sin historia es una fantasía que solo se da en libros trasnochados.

Pero parece ser que el hombre, no aprende de su historia, esto puede deberse a que no sabe, no la sintió o es un vano temporalista que epicuriamente vive el cada “vida”sin importarle los demás, mostrando siempre su descontento y su miedo.

3. Muchas olas.

Cada era, tiene su propio estilo de manifestar su descontento con el mundo y la conciencia de ese mundo  y la conciencia de ese descontento, llena el germen de una cultura nueva que se va apoderando de la anterior, como lo señala Toffler en la “Tercera Ola” y en el “Shock del Futuro” que ya lo estamos viviendo y sufriendo. Sin duda la insatisfacción actual con el mundo, nos muestra un sentimiento de pánico encubierto la historia del hombre está teñida del miedo. Le tememos a lo desconocido por eso lo buscamos. Ya hablaremos de esto, en otra oportunidad. Quien no siente ese temor, sobre todo en los países desarrollados no está inmerso en su tiempo y vive refugiado en una especie de paraíso artificial, de la que la droga constituye  su forma más burda.

Quien quiera mantenerse alejado de este temor, tiene que ser capaz de construirse un lugar de paz y refugiarse allí, como una forma de resistencia a este temor que empieza a generalizarse.   Pero la inmunidad contra el pánico, es algo raro. Quien se encuentre metido en su tiempo, sobre todo ahora, a finales del siglo veinte está contaminado por el sobresalto.

Las apocalípticas visiones del año 1999 como fecha del fin del mundo o la posibilidad de una guerra total, cuyo dramático inicio lo sentimos en Hiroshima y Nagasaki hasta la guerra del Golfo Pérsico, nos han creado –a parte del “Schow” desplegado – una visión de lo que puede pasarnos, si no aprendemos de nuestra historia y empezamos a verla realmente. Estamos en el siglo XXI y esperamos de Nostradamus tenga razón.
Aún los pensadores positivos de nuestra época, no nos pueden llevar más allá de proporcionarnos un sentimiento de positividad  dentro del temor que está al fondo de todo. Pero esta especie de pánico es una manera de sentir y pensar que al fin de los tiempos, nuestra vida está allí, lo podemos encontrar en el transcurso del tiempo. No es algo fantástico, puede darse.

León Blum, nos señala irónicamente “¿La especie humana supo crear un mundo de justicia, fraternidad y paz? La especie humana, ha producido a Platón, Homero, Shakespeare y Víctor Hugo, Miguel Ángel,  Beethoven, Pascal y Newton, héroes humanos todos, cuyo genio no es más que el contacto con verdaderas fundamentales, con la esencia recóndita del Universo. ¿Por qué no va poder la misma especie producir directores capaces de conducirla, a aquellas formas de vida en común más próximas a las vidas y la armonía del Universo? ”

Simplemente, porque aquellos que acceden al poder en nuestro mundo actual se representan no a la imagen del hombre encarnado en su historia, sino al representarle del poder económico o financiero que más peso tiene en el medio y que tiene o puede generar simpatías en un electorado ingenuo que no comprende que hay detrás de este proceso.

Somos fruto de un largo proceso de cambio, dentro de la naturaleza, y es en esta naturaleza que desarrollamos nuestra adaptación.     El medio natural se planteó como un lugar directo de desenvolvimiento. No podemos decir que todas estas relaciones hayan sido armoniosas, no, fueron duros episodios, en los que acaso hasta se pareció.   Pero el hombre no se quedó allí, como sus congéneres los animales. El poseía un don de trasformación y lo aplicó a su entorno. Ese entorno nos muestra a todo momento la capacidad de inventiva del hombre, pero allí estuvo su “caída” para muchos, comenzó con su desarrollo a volverse más extraño a la naturaleza y ha generado un medio que le es antagónico. Es decir el medio técnico al configurarse y perfeccionarse ha puesto al hombre bajo principios y condiciones antihumanas, que no solamente han alterado aspectos secundarios y periféricos de su ser volviéndolo agresivo, ambicioso, lacónico, angustiado, tenso, superficial, descontento, eficiente en alto grado, pero bordeando el desequilibrio psicológico.

El uso de los elementos que la tecnología ha creado, han puesto al hombre al borde de la destrucción, además de generar el tedio, sensación que se presentan en un no saber que hacer, al no encontrar  como llenar el vacío que deja el, del uso de la maquina.   Su pérdida continua de autonomía, de acción, se ha visto incrementada por ejemplo en los niños adictos al Nintendo, la computadora o la televisión, Internet. Aún los psicólogos no hemos respondido la pregunta ¿Qué se deja de desarrollar con este nuevo tipo de adicciones electrónicas? Las modas de la técnica minimizan la relación humana y nos hace vivir en una fantasía de plenitud, mientras el aparato está encendido y nuestra capacidad ejecutiva se va perdiendo ante la rapidez de un ordenador.

Estamos variando nuestra ética, debilitando la intimidad familiar para  reformar una ficticia intimidad exterior ante fantasías bi-dimensionales. Desde hace un buen tiempo los pensadores se dieron cuenta del antagonismo de la técnica y del individuo, pero se creyó que la humanidad podría darle el lujo de sacrificar esta última categoría en aras de la supervivencia y comodidad de la vida del hombre.

Desde el siglo XVI cuando Francis Bacón lanzó la idea, entonces nueva, de que la ciencia y la técnica proporcionan la esperanza de un mundo mejor, ha habido conflictos entre la ciencia y la moral.

En el “Shock del Futuro” Toffler, nos dice muy admonitoriamente “hemos aprendido a crear y a combinar las técnicas más poderosas.   Pero nos hemos preocupado de aprender las consecuencias. Actualmente estas consecuencias amenazan con destruirnos.   Debemos aprender y aprender de prisa”. Sí, hay que aprender de  prisa antes que “el destino nos alcance”

Por eso, debemos preguntarnos: ¿Cuántas catástrofes necesita el hombre para aprender que puede destruirse? ¿Cuántas guerras, cuántos Chernobils, cuántas Hiroshimas y Nagasakis? ¿Cuántos bosques puede convertirse en desiertos? ¿Cuántos animales debe exterminar hasta extinguirlas? ¿Cuánta basura producir hasta contaminarlas? ¿O la copa de ozono? Como lo señalan todos los días en el Discoveris Kids “Tenemos un solo planeta”.

En este artículo, no vamos a analizar la ciencia y la técnica y su rol futuro, veremos a la manera de Stern; las paradojas del progreso. Los campos de encuentro y conflicto del individuo y la técnica, en si aparecerán en una serie de artículos sobre el siglo veintiuno que ha preparado el autor sobre la criatura de la tecnología y las explicaciones de la psicohistoria.

Frente a todo esto se nos plantea a los psicólogos un problema de función grave que puede traer abajo todas nuestras funciones o reducirlas a ámbitos bastante restringidos sobre todo a acciones en ambientes más permisivos. Los Psicólogos aún no nos hemos dado cuenta de esto. Psicólogos de libros de Psicología, hemos descuidado la vida que hay alrededor.
En el caso de los psicoterapeutas,  en un sentido muy específico – como señala Whitaker, no son más que individuos que cumplen, en situaciones cruciales, la función terapéutica de la propia cultura (…) Debe haber una unidad de objetivos entre la psicoterapia y la cultura. En una cultura punitivamente patriarca y neurótica, una psicoterapia adecuada no da su máximo rendimiento y talvez ni siquiera pueda decirse que funcione (…) La psicoterapia es una parte integrante de la cultura.   Para ser eficaz tiene que compartir los valores con la cultura.   Sin embargo, para que ambas sean más efectivas en términos de satisfacción humana, estos valores deberían basarse en un reconocimiento de las cualidades biológicas más fundamentales del hombre”.

4. El arrepentimiento de prometeo.

Cuando Alfredo Nobel se dio cuenta de lo que había descubierto – la TNT- el hombre comenzó a usar este hallazgo para autodestruirse, entró en una desesperación tal, fruto de la culpa de lo que su invento generaba o lo generaría; que trató bajo todos los medios de borrar ese “dedo divino” creando el premio “Nobel” para los mas destacados de la humanidad en el terreno de la paz, la ciencia, la cultura, las artes.  De esta forma borró su trágico rostro de las generaciones futuras, disfrazando con arrepentimiento a la vergüenza de ser el padre de la destrucción y la muerte. ¿Qué sintió el piloto del avión que llevó las bombas atómicas a Hiroshima? O su padre Oppenheimer, o Max Planck, o Neils Bohrma o Einstein, frente a los resultados de tocar “las puertas de lo prohibido”.  Del árbol de la ciencia, del bien y del mal.

Muchas referencias autobiográficas nos hablan de dramáticas escenas. Pero ellos siguieron lo que sus antecesores ya habían preparado y predispuesto. La ciencia tiene un carácter ascendente donde todos ponen un escalón y el “genio, el pasamanos”. Hemos llegado a un punto en la que no podemos prescindir de los adelantos tecnológicos, nuestro ritmo de vida se ha adecuado a esto. Y no podemos afirmar que la técnica es neutra, no puede serlo, pues su propia creación genera elementos transformadores de una cultura  y señala por lo tanto lo que es adecuado de lo que no.   Sin embargo algunos grupos quieren volver atrás, pero la pregunta es: ¿No será muy tarde? En ese momento se vuelve los ojos a los países del tercer mundo, descontaminados, pero utilizados como conejillos de indias y a la vez como mercados de las grandes metrópolis. Porque, si bien el tren de la tecnología ya pasó para nosotros, no por eso los elementos tecnológicos, llámese aparatos, dejan de estar presente y los anhelamos. Se habla que aquí esta la esperanza de la salvación de un mundo que se hace más rápido y más contaminado. Pero se ignora que el mundo se ha acortado, las distancias no son las que eran, al menos a principios de siglo. El mundo está más cerca pero paradójicamente menos sabemos de las cosas. La información ha aumentado pero sabemos menos de los hechos y por lo tanto menos comprendemos la historia. “Informemos, pero sin decir por que  sucede”. Esto genera desinformación. El Televidente conoce el hecho, sabe  quienes son los protagonistas, pero ignora las causas, las razones sociales económica, sociales religiosas, políticas, medio ambientales y sus consecuencias.
Hemos comenzado a descubrir fuerzas de la naturaleza que llamamos “desconocidas”, pero que siempre estuvieron presentes, a las cuales no podemos dominar. Pero el aprendizaje de la vida no puede ser una simulación, el no manejar adecuadamente algo puede generar la muerte.   Sin embargo, lo que veo es que todas las visiones futuristas del empleo de estas técnicas tienen ese sentido apocalíptico, fruto del pánico de la desaparición posible. Podemos decir que esto es la verdad o es mentira.

El futuro siempre tiene esa trampa, la indecisión o la doble posibilidad. Pero a pesar de que muchos lo consideran negativo, lo primero es más probable, los elementos históricos lo han probado. Existe un potencial de armas destructivas sobre la tierra capaces de segar toda forma de vida, incluyendo los insectos los últimos que desaparecerán y lo más triste es que los países del tercer mundo lo ignoramos. La guerra del golfo fue una muestra a nivel “maqueta” cinematográficamente.   El triunfador de la siguiente guerra mundial será cuestión de quien tenga las defensas galácticas para contrarrestar esto, así suene lo que afirmamos muy al estilo de Ray Bradbury.

Sin embargo, por otro lado esta gran transformación del medio ha puesto en tela de juicio las simplificadas observaciones de los psicólogos de la inteligencia y sus test, que escuetamente captaron lo que el hombre era. Esto se ha debido a los inicial de nuestra ciencia. Toda ciencia ha pasado por esto. Pero lo que se hizo fue jugar con un concepto y transformarlo y probar que existía o se le captaba, generándose toda una cultura alrededor. Llámese a esto último, congresos, revistas, análisis, especulaciones, críticas, debates, enseñanza en las universidades, exámenes de curso, a todo esto se le llamó Psicometría, cuando debería haberse llamado “Ergometría” o alguna otra cosa que pudiera ubicar lo que se hacia era simplemente medir “rendimiento frente a determinados estímulos” estructurados y con intentos de simulación de la realidad.

Acordémonos cómo usamos los psicólogos los test de “Inteligencia”, para luego al borde del siglo XXI, encontrar que estábamos algo equivocados, la ciencia es así.   Cuando alguien con un cociente intelectual muy alto no producía nada o fracasaba en su plan social, decíamos que se debía a problemas emocionales. Investigaciones realizadas por el autor, han podido determinar que un alto porcentaje de sujetos con un cociente intelectual sobre el promedio no poseían, al menos alteración emocional significativa y su producción era nula o muy baja, a pesar de ello… Habría quizás que buscar otra justificación a esto, llámense, falta de motivación.   Los psicólogos siempre encontramos al igual que los filósofos respuestas ingeniosas para nuestros apuros, que a veces son formas de disfrazar la realidad.

Creemos que ha llegado el tiempo de poner en tela de juicio este concepto o todos lo que tenemos de inteligencia agregando una variable que la hemos venido dejando de lado, “la creatividad”, al menos si queremos movernos en el ambiente del siglo XXI y todas sus consecuencias. Pero lo que no debemos olvidar es el efecto del mundo técnico, exige inteligencias maduras con conciencia ética.
¿Cómo fomentamos esto?, ¿Cómo lo medimos?, ¿Cómo lo incentivamos’, es tarea aún por hacer, al menos si queremos sobrevivir, en esta gran “aldea global” en que nos estamos convirtiendo, y a la que la psicología y sus descubrimientos empieza a servir en contra a sus principios de origen “humanizar a la persona”, o es que esto es una utopía, que tiene que morir en manos de un pragmatismo vital impuesto por los “robots”? Vemos una vez más que los fines éticos fundamentales de libertades y justicia están en conflicto con el propósito social del fin común.

Heidegger nos señala “en todas las esferas de la existencia del hombre va siendo cercado, cada vez más estrictamente por las fuerzas de los aparatos y los automatismos. Los poderes que en todas partes y en toda hora, en cualquier clase de instalaciones y establecimientos técnicos, imponen exigencias al hombre, lo atan, lo arrojan y desplazan”

En su libro”El Hombre en la Encrucijada” Ferrater Mora que firma que “todo funciona racionalmente…al servicio de una sinrazón completa. Todo acontece inteligentemente… al servicio de lo absurdo. El orden trabaja por la destrucción, la fe: para el nihilismo y el hombre va perdiendo su puesto en el cosmos, se acerca la caída del hombre “fáustico”. El hombre se está quedando solo, antes de destruirse”.

“La gente llega a la ciudad en busca de contactos y son las ciudades lugares de reunión. Sin embargo, los que viven en las ciudades a menudo carecen de  contactos y son extraños entre sí. Unos cuantos son solitarios físicamente; casi todos viven en un estado de soledad interior infinita. Tienen millares de contactos pero estos son vacíos e insatisfactorios”, nos dice Christopher Alexander en su artículo “La ciudad como un mecanismo para mantener el contacto humano”.

El boom de nuestra era pequeña, es la computadora. Revolución tecnológica que ha dominado nuestro espectro, bautizando así los últimos años como la “era cibernética”. Pocas cosas se pueden hacer ahora sin la computadora en nuestro acelerado mundo del dos mil. En nuestro medio aquellos que pretenden entronizarse con los nuevos cambios, asumen desesperadamente la computadora como elemento de cambio. Además, su aspecto frío, nos da un toque especial a lo “2001: Odisea del espacio” o a cuentos de Isaac Asimov.

Pero este hecho, nos lleva a pensar ¿Algún día cercano o lejano estas nuevas formas de técnica o tecnologías influirán en la conducta del hombre? En esta sencilla formulación se esconde un problema de suma central importancia: La diferencia entre técnica y tecnología. La antigua palabra griega “tecne”, apunta hacia la habilidad, capacidad. “Logos” por el contrario hace pensar en ideas de alto nivel, en “sentido”. La tecnología resulta si no una capacidad técnica, una estructura, o una idea específica que la técnica hace posible.

Según el teorema de Arnold Gehlen, la técnica es una sustitución o complementación proyectiva de los órganos humanos. Con las manos uno no podría cavar un hueco tan grande o profundo como con una pala mecánica o una draga. Aquí el órgano natural es sustituido por un elemento artificial y de alto rendimiento y fuerza. ¿Correr tan rápido con un Masserati? ¿Ver tan lejos como con un telescopio?

En la teoría de Gehlen hay una paradoja: “Cada órgano de la que un reemplazo es competente, genera un problema especial para ese órgano”. Si lo vemos en ese sentido, el hombre delega su genuina capacidad en una máquina, al  hacer esto por ejemplo, el, no maneja la computadora, el se “comunica” con ella.  Y la humaniza, impulsándola como un contrario de la que llega a depender.

Es claro que la nueva técnica, cambia el mundo, pero esto también cambia la conciencia del hombre. Así, en la Edad Contemporánea, el avión supersónico modificó completamente la conciencia de distancia, tiempo y  espacio que no se había producido en los últimos cien años. Es problemático aceptar; pero se ve cada vez con más claridad que la psiquis cambia a través de las innovaciones técnicas. Esto está muy ligado a la diferencia entre técnica y tecnología. Además de la influencia que adquieren los objetos sustitutos en la vida del hombre, estas invaden su privacidad dedicada antes a otras alternativas u ocupaciones, constituyendo motivos de comunicación en un canal de intereses y de formas de vida anhelada y realizada, que en si es artificial.

Si registramos conversaciones de personas y analizamos sus temas, encontramos que una tercera parte de ellas se centra en el auto haciéndose más saturada en los países desarrollados. Es decir, nos encontramos con un progreso tecnológico que ocupa un espacio en el pensamiento humano. A través del auto, se ve claramente una idea que el hombre no ha solucionado aún: ¿Es importante la persona o el auto?

Nosotros podemos suponer con un alto margen de  seguridad, que antiguamente las conversaciones en igualdad de proporciones se movía en torno al caballo, el burro, la mula o la carreta”.

El victorioso camino del micro-electrónica, empieza a irrumpir  por todos lados.   Diariamente se ve a un nuevo sector productivo o de servicios que lo asume.   Universitarios o escolares, sin importar que especialidad sigan, cada vez más señalan no poder avanzar en su ciencia si no intervienen la computadora. De igual forma se comienza a ver en algunos colegios de avanzada que la computación se enseña como si fuera una materia más, tan igual que la matemática o el castellano.   Así pues, en estos ejemplos se puede ver la penetración del micro-electrónica en nuestro mundo.

Sin embargo, la computadora al menos lo que dice la gente especializada- no es en sí una máquina, sino más bien un modelo. Es la realización o virtualización de la formalización de los hechos, el registro del pensamiento, del pensamiento o las experiencias de vida de  una manera formal.   En sí la máquina no es importante, sino su “logos” el Software.

Con esto hemos llegado a los términos  centrales en los que se mueven estos modelos. Cuando de ahora en adelante hablemos de computadoras, o de computación, estamos moviéndonos dentro del círculo de la formalización, de la descripción o gratificación de algoritmos, simulaciones y reducciones con la mayor simpleza y claridad posible. Es generalmente conocido que la computadora es “torpe”, que sólo puede determinar en base a dos elementos o situaciones. Pero, si la computadora es “torpe”, depende directamente de las probabilidades creativas de la mente humana.   Pero, lo que se viene en algún día cercano es que se podrá simular y formalizar el quehacer del hombre y quizás sus sentimientos.   Pero, la estructura base de su actuación es lo que se ha denominado el pensamiento mecánico.

José Weizenbaum científico en informática y también su crítico, ha descrito un fenómeno especial  que se presenta en esta área “la adicción a la computadora”.   Muchos jóvenes se sientan frente al visor, día y noche, descuidando y olvidando su entorno y su medio ambiente.   Largas horas frente a un mundo simbólico y frió, proyectándose en medio de simulados elementos que pasan a constituir una forma de captar y tratar su mundo.   Estos consideran los aspectos creativos a las múltiples combinaciones de la computadora, el mundo social como un conjunto de normas que no se deban discutir y al hombre como un imperfecto computador que no puede competir con este, salvo en categoría muy pequeñas uno puede creer que esto es una ideología de una minoría, pero no es así, la mayoría de gente que usa o trabaja con computadora piensa así.

5. La globalización…. ra…ra…ra…

En muchas de las conferencias universitarias aparece como una nueva modalidad de Dios, la globalización. Vivimos en un mundo globalizado y esto es importante. Debemos insertarnos en el proceso de globalización, etc. etc. Para muchas la globalización es la maravilla, pero solo la reducen a la Internet o al cable televisivo. Estos dos prodigios nos dan la ilusión de estar conectados con todo el mundo y saber más. Mac Luhan debe recibir el “Premio Nobel” pues acertó, según las expectativas de esta corriente en que el mundo se convertiría en una aldea global a través de las comunicaciones.   Esto no se ha logrado, nunca estamos mas distantes el uno del otro.

Por medio de “Internet” hemos ampliado nuestra capacidad de información, pero a la vez este instrumento de la tecnología se ha convertido en un medio de comunicación a veces banal y superficial y a veces hasta agresivo, donde la cúspide de las perversiones tiene su más universal vitrina. El “sexo Power” tiene su mas agresivo medio de exposición.
Cuantas horas desperdiciadas en la vida de una generación subsumidas en la Internet. Al extremo que empieza a aparecer una nueva enfermedad: La ciberadicción. Cuántas horas desperdiciadas en nuestra niñez en los nintendos y play station.

Pero, el fenómeno de la globalización es un problema mas que de comunicaciones, es económico y ecológico en la que unas pocas comenzaran a dominar todo el mundo y someterlo, bajo las perspectivas del libre mercado.

Hay que abrir las puertas al mundo, nos dicen y sin restricciones, sino no somos modernos, actuales. Sin saber que esto nos va a costar huecos en nuestra economía y la destrucción de nuestras incipientes sistemas industriales. Menos puestos de trabajo y más daño a nuestro sistema ecológico.
¿Quienes son los responsables del efecto invernadero, de las lluvias ácidas, la tala de bosques o la extinción de las ballenas?

Todos y nadie recordaremos la destrucción del Cíclope por Ulises en la Odisea, mientras le clavaban una estaca en el único ojo que poseía. Cuando sus compañeros le preguntaron al Cíclope ¿Quién le había hecho tal daño? El iluso grito, “Nadie me lo ha hecho”. “Nadie” fue el nombre que Ulises asumió, ante el ingenuo gigante, cuando este se lo preguntó.

En estos últimos días nuestro gobierno, esta presentado un proyecto para generar plantas productoras de Etanol, que luego será exportado a Estados Unidos para la nueva generación de automóviles alternativos. Un gran negocio para el Perú, una gran gestión para nuestros dirigentes políticos ¿Pero acaso le han preguntado al Brasil que paso en sus Selvas Amazónicas, cuando se embarcaron en el mismo proyecto con la Volkswagen de Alemania? No queremos aprender de la Historia. Lo inmediato es lo que cuenta. Es un buen negocio lo del Etanol, pero a qué precio. Dentro de pocos años veremos los resultados, económicos y ecológicos. Eso no queremos saberlo. Aguas envenenadas, selvas destruidas, animales en extinción, vegetaciones muertas y contaminadas, fruto de una industrialización, coyuntural y sin planificación, como hemos visto a lo largo de nuestra historia ecológica.

A veces me pregunto cuando escucho a tantos filósofos casi dos mil años aguantándolos ¿Para que sirvió todas sus razonamientos?, así se molesten los filósofos.     Razonamiento de salón, ¿Si no preguntemos al asesor Platón? ¿Al dual Aristóteles o al  ceñudo Sócrates? Los tres grandes de la rigidez humana.

A mi parecer, le diría nunca le hagan caso, al moralizador que en conferencias y reuniones, vocifera sobre, la recta conducta del hombre, sobre el respeto a los valores y las buenas costumbres.
Falsos oropeles o fuegos artificiales para ocultar sus propios defectos. Propaganda y de la mala.   No nos olvidemos. Dime de qué te jactas y te diré que te falta.

Finalmente, ¿Que debemos hacer? Eres muy negativo, puede ser, soy un daltónico raro.  Todo lo veo negro, como diría un poeta peruano.

Considero que ciencia y la tecnología son necesarias, útiles.  Son logros de nuestro conocimiento. Pero saben, no así, eliminando el puesto del hombre, su creador. Nunca como antes estamos más cerca de la deshumanización.

Autor
Dr. Temístocles Armendáriz Cuba de Piérola